Ecuador endureció sus operativos de seguridad y contabilizó 1,735 detenidos desde el inicio del toque de queda nocturno impuesto por el presidente Daniel Noboa en varias regiones del país.
Según cifras oficiales de la Policía Nacional, más de mil personas fueron arrestadas por violar la restricción de movilidad, mientras cientos más enfrentan investigaciones por delitos ligados al narcotráfico, posesión ilegal de armas y extorsión.
Los operativos se concentraron principalmente en provincias consideradas focos de violencia, donde grupos criminales mantienen disputas territoriales relacionadas con tráfico de drogas y control de rutas clandestinas.
Las autoridades confirmaron el decomiso de armas de fuego, drogas y combustible utilizado presuntamente por organizaciones delictivas, además de la recuperación de vehículos y motocicletas reportadas como robadas.
El gobierno ecuatoriano sostiene que las medidas forman parte de una ofensiva nacional para recuperar el control de zonas afectadas por el crecimiento del crimen organizado y reducir los índices de violencia que golpean al país desde hace varios años.
La administración de Noboa reiteró que las acciones continuarán en coordinación con fuerzas militares y policiales mientras permanezca vigente el estado de conflicto armado interno.