La llegada del crucero MV Hondius a las Islas Canarias provocó un fuerte debate político y sanitario en España debido al brote de hantavirus detectado entre pasajeros y tripulación.
El barco, que salió de Argentina hace varias semanas, registró tres muertes y al menos cinco contagios confirmados por la Organización Mundial de la Salud durante su travesía por el Atlántico.
En un principio, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, rechazó la posibilidad de recibir la embarcación por temor a un riesgo sanitario para la población local.
Posteriormente, el gobierno español aclaró que el crucero solo permanecerá anclado frente al puerto de Granadilla, en Tenerife, mientras se realizan evacuaciones y revisiones médicas bajo estrictos protocolos.
La ministra de Sanidad, Mónica García, defendió la decisión argumentando que España cuenta con los recursos técnicos necesarios para atender la emergencia.
Además, el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, agradeció públicamente al gobierno español por aceptar el crucero y colaborar con la atención humanitaria.
Especialistas alertaron que la cepa andina del hantavirus detectada en el barco puede transmitirse entre personas que mantienen contacto cercano prolongado.