El problema del plomo en menores de Nuevo León va más allá de las chimeneas industriales. Un estudio reciente advierte que la exposición podría estar presente en objetos y espacios cotidianos.
Desde juguetes y útiles escolares hasta alimentos, agua, polvo y pinturas antiguas, el metal pesado puede infiltrarse en la vida diaria sin ser detectado, afectando la salud infantil.
Si bien se han identificado industrias emisoras cercanas a algunas zonas habitadas, especialistas coinciden en que la dispersión del contaminante y la diversidad de fuentes hacen más complejo determinar un origen único.
La directora de los Cendis, Guadalupe Rodríguez Martínez, señaló que incluso productos de bajo costo como plastilinas o dulces podrían representar un riesgo si no cumplen con regulaciones sanitarias.
Los datos iniciales del estudio encendieron las alertas: cientos de menores presentaron niveles detectables de plomo, algunos en rangos críticos.
Ante este panorama, expertos llaman a reforzar la supervisión de productos en el mercado y a involucrar a instancias como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios para garantizar la seguridad de los consumidores.
El siguiente paso será identificar con mayor precisión las fuentes de exposición para implementar acciones que protejan a la niñez en la entidad.
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Redacción/El Nuevo Orden