Bonanza petrolera impulsa a Guyana tras el aumento en los precios del crudo provocado por la guerra en Medio Oriente, generando ingresos históricos para el país sudamericano.
El conflicto entre Estados Unidos, Irán e Israel ha tenido efectos globales, pero en el caso de Guyana ha significado una oportunidad económica sin precedentes. El alza en los precios del petróleo, sumado al incremento en la producción nacional, ha disparado los ingresos del país, considerado el petroestado más nuevo del mundo.
En los últimos meses, la producción de crudo ha superado los 920 mil barriles diarios, mientras que el precio del barril Brent pasó de alrededor de 62 dólares a más de 100 dólares tras el inicio del conflicto. Esto ha permitido que los ingresos petroleros crezcan de forma acelerada, superando incluso las proyecciones iniciales del gobierno.
Sin embargo, la mayor parte de las ganancias no llega directamente al Estado debido a los contratos con empresas internacionales como ExxonMobil, que recuperan primero sus inversiones. Actualmente, Guyana recibe cerca del 14.5% de los beneficios, aunque este porcentaje aumentará en el futuro.
El crecimiento económico ha sido notable, con tasas cercanas al 40% anual desde 2020, impulsando proyectos de infraestructura, bonos sociales y expansión de servicios básicos. Aun así, persisten retos como la desigualdad, el aumento de precios y la dependencia del petróleo.