La Met Gala estuvo marcada este año por protestas dirigidas contra Jeff Bezos, cuyo papel como patrocinador generó críticas por temas laborales y económicos.
A las afueras del Museo Metropolitano de Arte, activistas colocaron carteles, realizaron proyecciones en edificios y difundieron mensajes que cuestionaban el origen de la riqueza del fundador de Amazon.
Entre las consignas destacaron llamados al boicot del evento y denuncias por presuntas condiciones laborales precarias, además de críticas a la desigualdad económica. Estas expresiones se proyectaron incluso en puntos emblemáticos de Manhattan, como el Empire State Building y el Chrysler Building.
Las manifestaciones incluyeron testimonios de trabajadores que denunciaron bajos salarios y condiciones difíciles, así como acciones simbólicas que buscaban visibilizar sus reclamos.
También se señalaron los vínculos empresariales de Bezos con agencias como el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas y su cercanía con Donald Trump, lo que intensificó las críticas.
El descontento se reflejó en la ausencia de figuras como Zendaya y Bella Hadid, mientras que autoridades locales también optaron por no asistir. Así, la atención de la Met Gala se desplazó del evento al exterior, donde las protestas tomaron protagonismo.