El repunte en la violencia en Nuevo León quedó evidenciado el pasado 3 de mayo, cuando se registraron seis homicidios dolosos, la cifra más alta en una jornada en lo que va de 2026.
Este hecho resulta significativo al darse inmediatamente después de abril, mes que había sido catalogado como el de menor incidencia delictiva reciente en el estado.
El contraste entre ambos periodos refleja la volatilidad en los indicadores de seguridad, donde episodios aislados pueden modificar la tendencia general.
Además, el estado se posicionó ese día como el segundo con más homicidios a nivel nacional, lo que subraya la relevancia del fenómeno en el contexto del país.
En los primeros días de mayo, la acumulación de casos refuerza la necesidad de mantener vigilancia en la evolución de la violencia en la entidad.
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