El esperado regreso de «El diablo viste a la moda» (The Devil Wears Prada) finalmente llegó, y el resultado es una secuela que combina nostalgia, estilo y evolución de una forma bastante efectiva.
Con David Frankel nuevamente detrás de la dirección, la película trae de vuelta a su elenco original encabezado por Meryl Streep, quien retoma a la inolvidable Miranda Priestly con una interpretación magnética y sofisticada.
La cinta muestra cómo el mundo de la moda y los medios ha cambiado con el tiempo, obligando incluso a Miranda a adaptarse a una industria que ya no funciona bajo las mismas reglas. Ese contraste le da una dimensión mucho más interesante al personaje.
Mientras tanto, Anne Hathaway regresa como Andrea, ahora convertida en una profesional mucho más experimentada, aunque igual de presionada por las exigencias laborales. La evolución de su personaje se siente natural y cercana.
Uno de los puntos más llamativos es el regreso de Emily Blunt, quien aporta frescura y momentos memorables dentro de la historia.
Con grandes cameos, diálogos elegantes y un tono más maduro, la película logra conectar con quienes amaron la original, demostrando que algunas historias sí merecen una segunda oportunidad.