Las nuevas disposiciones en Corea del Sur incluyen la prohibición del uso de vapeadores en espacios donde ya estaba restringido fumar, como instalaciones públicas, restaurantes y estaciones de transporte.
La normativa establece que quienes incumplan estas reglas podrán enfrentar sanciones económicas, en línea con las multas ya existentes para fumadores de cigarrillos tradicionales.
Entre los cambios más relevantes también destaca la prohibición de probar productos de vapeo en tiendas, práctica que anteriormente era permitida como parte del proceso de compra.
Asimismo, las autoridades han limitado la visibilidad de la publicidad en establecimientos, evitando que los anuncios sean visibles desde el exterior, con el objetivo de reducir su atractivo, especialmente entre jóvenes.
La regulación también obliga a incluir advertencias sanitarias en los empaques, tanto gráficas como textuales, reforzando el mensaje sobre los riesgos asociados al consumo de nicotina.
Estas medidas forman parte de una estrategia integral para controlar el consumo y evitar que el vapeo se convierta en una puerta de entrada al tabaquismo.