El High Line de Nueva York alberga desde este viernes una escultura monumental que reinterpreta la figura de Buda, creada por el artista Tuan Andrew Nguyen.
La pieza, de ocho metros de altura, se inspira en los Budas de Bamiyán, destruidos en 2001, y busca generar una reflexión sobre la memoria histórica y la pérdida cultural sin replicar fielmente las esculturas originales.
Uno de los aspectos más destacados es la construcción de sus manos, realizadas con bronce obtenido de restos de munición de Afganistán, integrando así elementos de conflicto en una obra que invita a la contemplación.
El diseño también incorpora una parte posterior menos detallada, una decisión intencional que sugiere cómo la historia suele percibirse de forma fragmentada.
La instalación forma parte del programa High Line Art y sustituye a la escultura ‘Dinosaur’ de Iván Argote, consolidando este espacio como un punto clave para el arte contemporáneo a gran escala.