Samuel García ha retomado su pasatiempo favorito: gira internacional. Mientras el estado se asoma a crisis de seguridad y un preocupante rezago en salud, el Gobernador prefiere las cámaras y los rascacielos de Nueva York, bajo la eterna promesa de inversiones que tardan en materializarse en las colonias populares.
La comitiva viaja para «atraer inversiones», pero los ciudadanos siguen esperando que el bienestar prometido llegue a sus bolsillos. El orden en las prioridades de la administración estatal parece estar invertido: se busca el aplauso en el extranjero mientras los problemas domésticos de movilidad y contaminación siguen sin resolverse.
No es la primera vez que García utiliza la agenda internacional como un distractor ante la falta de resultados locales. El despliegue mediático de sus reuniones en Manhattan contrasta con el abandono que sienten los municipios de la periferia, donde la «modernidad» que presume en sus redes sociales simplemente no existe.
La gestión de Samuel García se ha caracterizado por ser un gobierno de imagen y poco fondo. La ciudadanía exige menos viajes de «prospección» y más orden en las finanzas estatales, donde los recursos para seguridad y salud parecen escasear, pero siempre hay presupuesto para las giras internacionales del mandatario.
El viaje a Nueva York podrá traer fotos y apretones de manos, pero no soluciona el miedo en las calles ni la falta de hospitales. Si el desarrollo de Nuevo León se mide por las millas de viajero frecuente del Gobernador, el estado va en ascenso; si se mide por la realidad de su gente, el rezago sigue siendo la verdadera constante.
Redacción/El Nuevo Orden