Líbano se ha convertido en un punto central dentro del conflicto entre Donald Trump, Estados Unidos e Irán, tras la entrada en vigor de una tregua temporal de 10 días que busca contener la escalada en Medio Oriente.
El país ha sido escenario de intensos enfrentamientos entre Israel y el grupo Hezbolá, respaldado por Irán, lo que lo posiciona como un frente indirecto pero decisivo en la confrontación regional.
Más de 2.000 personas han muerto y más de un millón han sido desplazadas, mientras vastas zonas del sur han sido destruidas en lo que Israel denomina una “zona de seguridad”.
Expertos señalan que cualquier intento de poner fin al conflicto entre Washington y Teherán pasa necesariamente por estabilizar Líbano, debido al papel estratégico de Hezbolá dentro del llamado “Eje de la Resistencia”.
Sin embargo, la tregua es considerada frágil, ya que Israel mantiene presencia militar en territorio libanés y el grupo armado continúa activo, lo que complica un acuerdo definitivo.