ICE atraviesa un momento de alta presión política tras la renuncia de su director interino Todd Lyons, quien abandonó el cargo luego de comparecer ante legisladores estadounidenses en el Congreso.
La agencia ha sido señalada por el aumento de detenciones migratorias y por las condiciones dentro de centros de reclusión, lo que ha generado fuertes críticas de organizaciones de derechos humanos.
En su gestión se impulsó una expansión operativa con más agentes, mayor presupuesto y ampliación de instalaciones, lo que intensificó el debate sobre el sistema migratorio.
El funcionario defendió las acciones realizadas, aunque evitó profundizar en responsabilidades directas sobre los casos más polémicos.
La institución queda sin liderazgo confirmado mientras el gobierno evalúa un nuevo nombramiento.