Acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano divide opiniones y deja incertidumbre sobre su efectividad tras semanas de guerra.
El cese al fuego fue impulsado por Donald Trump como parte de un intento por reducir la violencia en la región, aunque no todos los actores parecen convencidos de su viabilidad.
Mientras el gobierno de Líbano celebró la medida y expresó su intención de facilitar el regreso de desplazados, en Israel la reacción ha sido más crítica, con sectores que consideran que la tregua no resuelve el conflicto de fondo.
El acuerdo establece que las fuerzas libanesas deberán asumir el control de la seguridad interna, evitando ataques de grupos armados, mientras Israel mantiene presencia militar en zonas consideradas estratégicas.
Por su parte, el grupo Hezbollah ha mostrado disposición a respetar el alto el fuego, pero exige el cese total de ataques y restricciones al movimiento de tropas israelíes.
La comunidad internacional, incluida la ONU, ha pedido que todas las partes respeten el acuerdo para evitar una nueva escalada de violencia.
Aunque la tregua representa un respiro, el escepticismo persiste y el futuro del conflicto sigue siendo incierto.