El Reino Unido estudia la posibilidad de cobrar tarifas de acceso a turistas extranjeros en museos nacionales, como parte de una estrategia para generar ingresos adicionales para el sector cultural.
La medida modificaría la política de acceso gratuito vigente desde 2001, impulsada por Tony Blair, que permitió ampliar el acceso público a la cultura.
Autoridades británicas informaron que actualmente se realiza una consulta con instituciones museísticas para evaluar los posibles beneficios de esta propuesta, cuyos resultados se darán a conocer antes de que concluya el año.
Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas en el ámbito internacional, especialmente por el contexto de reclamaciones sobre piezas obtenidas durante la época colonial. Entre los casos más conocidos se encuentran los mármoles del Partenón y los bronces de Benín.
Diversos gobiernos y organizaciones han señalado que cobrar a visitantes extranjeros podría profundizar desigualdades y abrir cuestionamientos sobre el acceso al patrimonio cultural, particularmente para países que reclaman la restitución de estos objetos.
El gobierno británico no ha emitido una postura definitiva y mantiene abierta la discusión sobre la posible implementación de estas tarifas.