Israel intensifica ataques en Líbano y deja hospitales colapsados y miles de víctimas civiles en medio de una ofensiva que ha golpeado con fuerza a la población.
El impacto de los bombardeos israelíes en Líbano ha dejado un escenario devastador, particularmente en Beirut, donde hospitales como el Universitario Rafik Hariri operan al límite de su capacidad mientras reciben de manera constante heridos y víctimas mortales. Ambulancias llegan sin descanso y familias enteras esperan noticias de sus seres queridos en condiciones de angustia extrema.
De acuerdo con autoridades sanitarias, más de 2 mil personas han muerto en apenas semanas de ofensiva, incluyendo niños y personal médico, mientras miles más han resultado heridos. La situación se agrava debido a que varios hospitales se encuentran dentro de zonas de evacuación, lo que pone en riesgo tanto a pacientes como al personal de salud.
El gobierno de Israel sostiene que sus ataques están dirigidos contra objetivos del grupo Hezbollah, respaldado por Irán, con el objetivo de asegurar su frontera norte. Sin embargo, testimonios de civiles y reportes internacionales apuntan a que la mayoría de las víctimas son personas ajenas al conflicto armado.
La destrucción también ha provocado un desplazamiento masivo. Más de un millón de personas han tenido que abandonar sus hogares y ahora sobreviven en refugios improvisados o campamentos en Beirut y otras ciudades, enfrentando escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos.
A pesar de un alto el fuego temporal, la incertidumbre persiste y los ataques continúan en el sur del país, lo que complica cualquier intento de estabilización y mantiene al sistema de salud al borde del colapso total.