La NHL clasifica a 16 equipos según su rendimiento en temporada regular, que luego se enfrentan en series largas en busca del título.
La cuenta regresiva en la National Hockey League (NHL) terminó y entra en territorio definitivo: los Playoffs. Es aquí donde la temporada cobra verdadero sentido, con los mejores equipos peleando por el título en una fase donde la presión se multiplica y cada jugada puede cambiarlo todo.
Para quienes no están familiarizados con el hockey sobre hielo, se trata de un deporte de alta velocidad que enfrenta a dos equipos con seis jugadores en la pista —cinco de campo y un portero—. El objetivo es simple: marcar más goles que el rival impulsando el puck dentro de la portería. Cada partido se disputa en tres periodos de 20 minutos, lo que garantiza intensidad constante durante todo el encuentro.
La liga se organiza en dos grandes conferencias, cada una dividida en dos secciones. Por un lado, la Conferencia Este incluye las divisiones Atlántico y Metropolitana; mientras que la Conferencia Oeste está conformada por las divisiones Central y Pacífico. En cada una de ellas participan distintos equipos que se enfrentan a lo largo de la temporada regular.
Durante esta fase, los equipos compiten entre sí buscando sumar la mayor cantidad de puntos posible dentro de su conferencia. El rendimiento en esta etapa es clave, ya que define quiénes avanzan a la siguiente ronda.
Al concluir la temporada regular, los ocho mejores equipos de cada conferencia aseguran su lugar en los Playoffs, conformando un total de 16 equipos que se enfrentan en la lucha directa por el campeonato.