Simpatizantes del partido Renovación Popular participan en una manifestación convocada por el candidato presidencial peruano ultraconservador Rafael López Aliaga este martes, frente a la sede de la Oficina de Normalización Previsional (ONP) en Lima (Perú). EFE/ John Reyes
La jornada electoral en Perú se ha tensado tras las declaraciones de Rafael López Aliaga, quien aseguró que no reconocerá los resultados al denunciar presuntas irregularidades sin aportar pruebas.
El aspirante, que busca avanzar a la segunda vuelta, llamó a sus seguidores a la “insurgencia civil”, en un contexto marcado por la incertidumbre en el conteo de votos.
Según los datos preliminares, Keiko Fujimori lidera la votación, mientras la disputa por el segundo lugar permanece abierta entre López Aliaga, Jorge Nieto y Roberto Sánchez.
El candidato ultraconservador argumentó que los retrasos en centros de votación de Lima, derivados de la falta de material electoral, afectaron los resultados; sin embargo, no presentó evidencia que respalde sus afirmaciones.
En contraste, organismos como la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea han señalado que el proceso se desarrolló con transparencia, pese a problemas logísticos.
Otros contendientes rechazaron las acusaciones. Nieto exigió pruebas para sustentar cualquier denuncia, mientras Sánchez defendió el voto popular y cuestionó los señalamientos.
El escenario se mantiene incierto, con un conteo aún en curso y una posible definición cerrada para determinar quién competirá en la segunda vuelta.