Niños enfrentan una crisis de salud mental tras los bombardeos en Irán.
Los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel han dejado secuelas psicológicas profundas.
Especialistas alertan sobre el aumento de trastornos como ansiedad, insomnio y estrés postraumático en menores.
Además, el conflicto ha interrumpido su vida cotidiana, obligándolos a vivir bajo constante amenaza.
Organizaciones como Amnistía Internacional denuncian también el uso de niños en actividades vinculadas al conflicto.