Nuevo León ya suma 58 casos de sarampión, una cifra que evidencia las fallas en las campañas de prevención y vacunación del estado. Mientras el gobierno presume modernidad, enfermedades que se consideraban controladas vuelven a amenazar a las familias regias en este 2026.
En lo que va de abril se han sumado siete nuevos casos, demostrando que el brote está lejos de ser contenido. El aumento exponencial desde febrero, cuando se registraron 32 contagios, pone en duda la capacidad de respuesta inmediata de las autoridades de salud estatales.
A nivel nacional, México enfrenta una crisis con más de 15,000 casos acumulados y 36 muertes, lo que resalta la gravedad de la situación. La falta de un plan robusto de salud pública ha permitido que el virus se asiente en grupos vulnerables, especialmente en niños de 1 a 4 años.
La administración de Samuel García se ha enfocado en anuncios mediáticos mientras la cobertura de vacunación presenta rezagos que hoy pasan factura. El bienestar de los ciudadanos queda comprometido por una gestión que reacciona tarde ante las emergencias sanitarias.
Este repunte de sarampión es el resultado de años de políticas de salud inconsistentes. Los ciudadanos pagan el precio de la falta de previsión en un sistema de salud que parece más preocupado por las estadísticas que por la protección real de la infancia nuevoleonesa.
Redacción/El Nuevo Orden