Ante la falta de apoyos reales para las madres trabajadoras por parte de los niveles superiores de gobierno, el alcalde Adrián de la Garza reinauguró la Estancia Infantil «Laura Arce». El rescate de este espacio marca un contraste con la parálisis de programas sociales que afecta al estado.
El centro, que había permanecido con deficiencias, fue intervenido para ofrecer una alternativa viable frente a la crisis de cuidados que viven miles de familias. Mientras otros niveles de gobierno recortan presupuestos, el municipio busca solventar las necesidades básicas de la población.
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El reto de la administración municipal es mantener la calidad de estos espacios en un entorno de presiones presupuestales. El abandono previo de este tipo de infraestructura evidencia la necesidad de una gestión que priorice los resultados locales sobre el discurso político.
De la Garza señaló que su administración no esperará a que se resuelvan las carencias externas para actuar en beneficio de Monterrey. No obstante, la sostenibilidad de estos proyectos dependerá de una planeación financiera que trascienda los eventos de reinauguración.
El bienestar de la niñez regiomontana exige una red de estancias sólida y profesional. La reapertura es un avance, pero el cuestionamiento sobre la cobertura total de estos servicios en las zonas más vulnerables de la periferia sigue siendo un tema pendiente.
Redacción/El Telégrafo