Las familias de Nuevo León enfrentarán un nuevo golpe a su presupuesto diario con el aumento de hasta 4 pesos en el kilo de tortilla. La medida, que entra en vigor mañana, evidencia la falta de estrategias para contener la inflación en los alimentos más básicos.
Los industriales del sector justifican el alza por el costo de fletes y refacciones, pero el trasfondo es un abandono sistemático al sector productivo por parte del gobierno. Mientras el discurso oficial presume bonanza, la realidad en la mesa de los ciudadanos es de carestía.
El precio de la tortilla ha sido una de las promesas olvidadas de estabilidad económica. El incremento ocurre en un entorno donde los salarios no crecen al mismo ritmo que los productos de la canasta básica, ensanchando la brecha de desigualdad en el estado.
Ni la administración estatal ni la federal han ofrecido subsidios o apoyos reales para frenar este tipo de ajustes que afectan directamente a los sectores más vulnerables. El bienestar social queda condicionado a las leyes de un mercado que castiga al consumidor final.
Este aumento de 2026 es el reflejo de una política económica que ha fallado en proteger el consumo básico. La tortilla, alimento indispensable en Nuevo León, se vuelve cada vez más inaccesible mientras la propaganda oficial sigue ignorando la crisis alimentaria.
Redacción/El Nuevo Orden