La decisión de Magnicharters de suspender sus operaciones por dos semanas ha puesto en evidencia un conflicto laboral con su base de pilotos, quienes denuncian adeudos de viáticos que se remontan a más de medio año.
Mediante un posicionamiento público, los trabajadores explicaron que han detenido sus asignaciones de vuelo como medida de presión para exigir el pago inmediato de los recursos pendientes, los cuales abarcan alrededor de 13 catorcenas.
Los pilotos aclararon que su intención no es afectar a los pasajeros, sino garantizar el cumplimiento de sus derechos, por lo que reiteraron su disposición a retomar labores una vez que se regularicen los pagos.
Asimismo, señalaron posibles incumplimientos a la legislación laboral vigente, particularmente en lo que respecta a las condiciones que deben garantizarse en el sector aeronáutico.
Aunque la empresa atribuyó la suspensión a “problemas logísticos”, especialistas advierten que la situación responde a una crisis financiera más profunda que ha impactado tanto en la operación como en el pago a trabajadores.
El conflicto no es reciente. Desde finales de 2025 se han documentado retrasos en salarios y prestaciones, además de incidentes que reflejan tensiones internas, como la retención de una aeronave en protesta por la falta de pagos.
La situación actual deja en incertidumbre a usuarios y agencias, mientras se espera una solución que permita reanudar las operaciones.