Una niña de 12 años tuvo que pedir auxilio a gritos para ser rescatada de un domicilio donde permanecía secuestrada en General Zuazua. A pesar del despliegue oficial, el rescate fue producto de la desesperación de la víctima y no de una estrategia de inteligencia previa del estado.
El detenido, un hombre de 65 años identificado como J. Jesús “N”, mantenía a la menor bajo engaños y agresiones constantes en la colonia Misión Santa Elena. El caso pone de relieve la vulnerabilidad de los perímetros urbanos frente a depredadores que operan con total impunidad.
La menor ya contaba con reporte de búsqueda, lo que evidencia que las alertas de desaparición en Nuevo León siguen siendo insuficientes para prevenir agresiones graves. La víctima denunció abusos sexuales sufridos durante los días que permaneció privada de su libertad.
Aunque la Fiscalía presume la vinculación a proceso del captor, el gobierno estatal sigue sin ofrecer respuestas contundentes ante el alza de delitos contra menores. La justicia llega tarde para una víctima que tuvo que enfrentar el horror de su cautiverio por falta de vigilancia eficiente.
La prisión preventiva dictada es el mínimo esperado en un estado donde la seguridad familiar se ha degradado. El bienestar de las infancias en municipios periféricos como Zuazua sigue siendo una asignatura pendiente para una administración más enfocada en la imagen que en la protección real.
Redacción/El Nuevo Orden