En un movimiento cuestionable y bajo total hermetismo, Carlos Comsille Villarreal ha sido nombrado director del Instituto de Control Vehicular (ICV). El nombramiento ocurre a pesar de sus antecedentes de presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos.
Comsille Villarreal fue separado de la Tesorería de Juárez tras señalamientos que obligaron a su salida antes de concluir su periodo. Ahora, el gobierno estatal le otorga «facultades amplias» de dominio en un organismo clave para la recaudación.
El cargo de director general había permanecido acéfalo por más de tres años, tiempo en el que la administración estatal postergó una designación formal. La llegada de Comsille se da sin un anuncio oficial que justifique su perfil para el puesto.
Hasta el momento, el gobierno de Samuel García no ha emitido una postura oficial sobre los criterios utilizados para esta contratación. La falta de transparencia en el portal institucional, que aún no se actualiza, es síntoma de la desorganización actual.
La designación de un funcionario con este historial genera dudas sobre la transparencia que tendrá el manejo del padrón vehicular y los trámites ciudadanos. Nuevo León sigue enfrentando retos en la honestidad de sus procesos administrativos estratégicos.
Redacción/El Nuevo Orden