Ormuz se ha colocado en el centro de la tensión internacional tras convertirse en un punto clave de presión dentro del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, debido a su importancia para el comercio energético mundial.
Ormuz, ubicado entre Irán, Omán y Emiratos Árabes Unidos, es una de las rutas marítimas más importantes del planeta, por donde circulan millones de barriles de petróleo cada día, así como gas natural licuado destinado a múltiples mercados.
Durante la reciente escalada del conflicto, Irán bloqueó el tránsito de buques como respuesta a los ataques militares, utilizando drones, misiles y amenazas directas que redujeron hasta en un 95% el flujo habitual de embarcaciones.
Este escenario provocó una crisis energética global, elevando precios, afectando cadenas de suministro y obligando a diversos países a tomar medidas urgentes para enfrentar la escasez de recursos.
Aunque se ha alcanzado un alto al fuego temporal, el futuro del estrecho sigue siendo incierto y su control continuará siendo un factor determinante en la geopolítica internacional.