Una escena captada en Teherán ha dado la vuelta al mundo al mostrar a un músico interpretando una pieza tradicional en medio de los restos de una escuela de música destruida por bombardeos.
El protagonista es Hamidreza Afarideh, quien decidió regresar al lugar donde funcionaba la academia Honiak para tocar el kamancheh, instrumento típico de la región, como una forma de expresión frente a la tragedia.
El recinto, que llegó a albergar a cientos de estudiantes, quedó inutilizado tras los ataques registrados en el marco del conflicto con Estados Unidos y Israel.
La difusión del video ha generado una amplia reacción internacional, especialmente entre artistas y figuras públicas que han cuestionado el impacto de la guerra en la población civil.
El director Asghar Farhadi se sumó a las voces que piden detener las hostilidades, al considerar que los ataques han afectado gravemente a comunidades enteras.
El episodio refleja cómo, incluso en escenarios de conflicto, el arte continúa siendo una vía de expresión y denuncia.