El pingüino emperador y el lobo marino antártico fueron clasificados como especies en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido al impacto del cambio climático en sus hábitats.
El organismo explicó que la pérdida y fragmentación del hielo marino en la Antártida está afectando directamente la supervivencia de estas especies.
En el caso del pingüino emperador, el hielo es esencial para su reproducción, por lo que su reducción podría provocar una caída de hasta el 50 por ciento en su población hacia 2080.
Para el lobo marino antártico, la disminución de alimento, especialmente del kril, ha sido clave en su descenso poblacional, que supera el 50 por ciento desde finales del siglo pasado.
La UICN alertó que estos cambios reflejan el impacto directo del calentamiento global en los ecosistemas polares.