El bajo nivel de adhesión al tope del precio del diésel en Nuevo León evidencia tensiones entre el sector gasolinero y el gobierno federal.
Solo el 21% de las estaciones aceptó el acuerdo, mientras que la mayoría argumenta que el margen permitido no garantiza rentabilidad operativa.
El esquema, al ser voluntario, limita su efectividad como mecanismo para contener precios a nivel regional.
Además, factores como costos logísticos y operativos influyen en la resistencia del sector a ajustar tarifas.
El reto será equilibrar control de precios con viabilidad económica para evitar distorsiones en el mercado.
Redacción/El Nuevo Orden