El inicio de la primavera en el hemisferio norte se celebra cada 21 de marzo con el equinoccio, cuando día y noche se igualan. Esta fecha ha dado pie a una costumbre que combina tradición, cultura pop y tendencias virales: regalar flores amarillas.
En México, coincide con el natalicio de Benito Juárez y se ha convertido en un gesto de optimismo, afecto y celebración de la vida. La serie Floricienta y las redes sociales han impulsado esta práctica, popularizando los ramos de girasoles, tulipanes y rosas amarillas.
El color amarillo simboliza luz, alegría y esperanza. Entre parejas expresa amor y admiración, mientras que entre amigos y familiares comunica gratitud y felicidad compartida. El gesto se ha adoptado también en comunidades latinas de Estados Unidos, fortaleciendo los lazos culturales y afectivos.
Este fenómeno refleja cómo un sencillo ramo puede convertirse en un símbolo colectivo de renovación, amor y optimismo, marcando la bienvenida a la primavera.
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-Lizbeth Ledezma