Alerta se ha encendido en Europa ante la posibilidad de una crisis energética que afecte directamente al sector aéreo, luego del cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el suministro global de petróleo.
Alerta surge tras la advertencia de organismos aeroportuarios que señalan que, de mantenerse la interrupción, el continente podría quedarse sin suficiente combustible para vuelos comerciales en cuestión de semanas.
El impacto no solo afectaría a las aerolíneas, sino también a la economía en general, debido a la importancia del transporte aéreo para el comercio exterior y el turismo internacional.
A esto se suma el aumento acelerado en los precios del combustible, que ya representa una cuarta parte de los costos operativos de las aerolíneas, elevando el riesgo de cancelaciones y tarifas más altas para los pasajeros.
Las autoridades europeas analizan medidas urgentes para evitar una crisis mayor, incluyendo la diversificación de importaciones y ajustes regulatorios temporales.