El asesinato de un funcionario municipal en Michoacán vuelve a evidenciar la violencia persistente en regiones marcadas por la disputa del crimen organizado.
Pedro Valencia Cerecero, secretario del Ayuntamiento de Ocampo, fue localizado sin vida tras haber sido secuestrado días antes, en condiciones que reflejan la gravedad del hecho.
El crimen ocurrió en una zona donde operan grupos delictivos que mantienen conflictos por el control territorial, lo que ha generado una escalada de violencia.
Aunque la Fiscalía ya investiga el caso y tiene líneas abiertas contra posibles responsables, el contexto revela retos estructurales en materia de seguridad.
El llamado del Partido del Trabajo a evitar la impunidad subraya la necesidad de resultados efectivos en la procuración de justicia.
Redacción/El Nuevo Orden