El secuestro de Shelly Kittleson se suma a una serie de incidentes contra periodistas y ciudadanos extranjeros en Irak. Organizaciones de prensa advierten que estos actos buscan amedrentar o silenciar a reporteros en un entorno hostil, marcado por amenazas y violencia.
Casos previos, como el de Elizabeth Tsurkov, muestran que los secuestros pueden prolongarse años, incluso sin que los responsables asuman la autoría. La situación de seguridad en Irak sigue siendo delicada debido a conflictos armados, milicias y debilidad institucional, generando alta vulnerabilidad para locales y extranjeros.
El Departamento de Estado de EE. UU. mantiene la recomendación de evitar la permanencia en Irak por el elevado riesgo de secuestro.
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Lizbeth Ledezma