El aumento a 17 pesos en la tarifa de camiones urbanos de Nuevo León, aplicado sin autorización, evidenció fallas en el control del sistema de transporte.
Usuarios reportaron que diversas rutas 209, 220, 213 y 217 comenzaron a cobrar más de lo establecido, sin previo aviso ni justificación oficial.
El cobro contrasta con la tarifa vigente, que mantiene precios menores y un incremento gradual programado hasta agosto, lo que confirma que el ajuste fue anticipado.
La situación generó molestia entre usuarios, quienes enfrentaron el aumento de forma inesperada en sus traslados diarios.
El caso plantea cuestionamientos sobre la capacidad de regulación y vigilancia en el transporte público, así como la efectividad de las medidas para proteger a los usuarios.
Redacción/El Nuevo Orden