El arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, se encuentra a la espera de que el Vaticano defina si acepta su renuncia, presentada conforme a la normativa de la Iglesia Católica.
El proceso se activa cuando los obispos alcanzan los 75 años, aunque la decisión final recae en la Santa Sede, que puede prolongar su permanencia o designar un relevo.
Mientras tanto, el arzobispo continúa al frente de la Arquidiócesis de Monterrey, en un periodo que mantiene en expectativa a la comunidad católica local.
Este tipo de decisiones suelen ser clave para definir el rumbo pastoral y administrativo de la Iglesia en la región.
La resolución del Vaticano marcará el inicio de una eventual transición en el liderazgo religioso en Nuevo León.
Redacción/El Nuevo Orden