El bombardeo de Estados Unidos e Israel contra el yacimiento South Pars en Asaluyeh encendió las alarmas internacionales, luego de impactar la mayor reserva de gas del planeta.
El ataque provocó incendios en instalaciones clave del complejo energético, que abastece gran parte del consumo interno de Irán.
La ofensiva fue calificada por autoridades iraníes como un “crimen de guerra”, acompañada de una advertencia directa: responderán contra infraestructura estratégica de sus adversarios.
El yacimiento, compartido con Qatar, es considerado uno de los pilares energéticos más importantes del mundo, por lo que el impacto del ataque podría extenderse a los mercados globales.
Fuentes militares iraníes advirtieron que el conflicto podría escalar hacia una guerra económica, lo que implicaría afectaciones en el suministro energético y en los precios internacionales.
El ataque se suma a la escalada iniciada por Estados Unidos y Israel desde finales de febrero, intensificando la crisis en la región.