El despliegue de miles de infantes de marina estadounidenses en Medio Oriente ha encendido las alertas internacionales luego de que Irán presuntamente cerrará el paso por el estratégico estrecho de Ormuz.
Un nuevo movimiento militar de Estados Unidos en Medio Oriente ha despertado preocupación en la comunidad internacional. El Pentágono aprobó el envío de cerca de 2,500 marines a la zona del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial.
La decisión fue autorizada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien dio luz verde al despliegue de una Unidad Expedicionaria de Marines equipada con buques de asalto anfibio, aeronaves de combate y artillería.
El movimiento ocurre en medio de acusaciones de que Irán habría bloqueado el paso marítimo desde principios de marzo, una situación que amenaza con afectar el suministro global de petróleo.
Este estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es considerado uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, ya que por él circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel internacional.
La tensión también se ha reflejado en los mercados energéticos. En cuestión de días, el precio del crudo experimentó un aumento significativo, pasando de aproximadamente 65 dólares a superar los 100 dólares por barril.
Expertos militares señalan que las unidades expedicionarias de marines están diseñadas para operar rápidamente desde el mar, lo que permitiría realizar desembarcos o asegurar posiciones estratégicas si la situación se agrava.
El despliegue ocurre en un momento de creciente tensión regional, mientras la comunidad internacional sigue de cerca cualquier señal que pueda indicar una escalada del conflicto.