El presidente Gustavo Petro ordenó la instalación de un radar moderno en Ipiales, ciudad limítrofe con Ecuador, para rastrear posibles envíos de droga y detectar naves ilegales que crucen la frontera.
La decisión surge en medio de una confrontación política y económica con el gobierno de Daniel Noboa, quien impuso aranceles de hasta 50 % a productos colombianos bajo el argumento de que Colombia no combate de forma eficaz la criminalidad transnacional.
Petro respondió señalando que la exportación de cocaína “es cada vez más ecuatoriana” y pidió mayores controles en puertos y aeropuertos del país vecino. Sin embargo, admitió que la vigilancia en selvas y ríos continúa siendo el principal reto operativo.
Bogotá replicó con aranceles equivalentes, lo que ha generado inquietud en el sector empresarial regional. Aunque existen conversaciones diplomáticas en curso desde enero, la escalada comercial aún no encuentra solución.
El mandatario colombiano defendió su gestión asegurando que se han logrado decomisos históricos de cocaína, citando reportes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
La instalación del radar añade un nuevo capítulo a la tensión bilateral, en un momento en que seguridad y comercio se entrelazan en la agenda política regional.
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-Emiliano Lira