Mientras América Latina llamó a la prudencia tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, Argentina tomó una postura inédita: apoyo total.
El gobierno de Javier Milei no solo respaldó la operación militar, sino que celebró la eliminación de Ali Jamenei, líder de la República Islámica desde 1989.
La decisión contrasta con la posición de países como Colombia y México, que pidieron evitar el uso de la fuerza, y evidencia el profundo alineamiento de Buenos Aires con Donald Trump.
Argentina no integra la OTAN ni tiene compromisos de defensa en Medio Oriente. Sin embargo, arrastra una relación conflictiva con Irán desde el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994, atribuido judicialmente a Hezbollah con presunto financiamiento iraní.
El conflicto actual, que hunde sus raíces en la Revolución Islámica de 1979, encuentra a Buenos Aires firmemente posicionada del lado estadounidense.
En un escenario global incierto, Argentina emerge como el aliado latinoamericano más cercano a Washington, incluso en decisiones que la mayoría de la región evita respaldar.
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-Emiliano Lira