El nombre de Mao Sugiyama trascendió fronteras en 2012 tras organizar en Tokio una cena performática que generó debate global.
Más allá del escándalo, el caso visibilizó a una comunidad marginal conocida como “nullo”, integrada por personas —principalmente hombres— que buscan la neutralidad corporal mediante procedimientos quirúrgicos voluntarios.
Sugiyama, quien se definió como asexual, explicó que su decisión respondía a una búsqueda de identidad fuera de las categorías tradicionales de género. Tras la cirugía, decidió convertir el hecho en una obra artística que cuestionara las normas sociales sobre el cuerpo y la sexualidad.
El gobierno japonés revisó el caso, pero no encontró elementos suficientes para imputar delitos. Desde entonces, el debate sobre la autonomía corporal y los límites legales de este tipo de intervenciones continúa en foros académicos y artísticos.
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-Lizbeth Ledezma