La comunidad internacional observa con preocupación el estancamiento del proceso diplomático. Aunque algunos negociadores hablaron de “progreso limitado”, la falta de acuerdos concretos mantiene el escenario bélico como el más probable a corto plazo.
Las discusiones se centraron en posibles esquemas de alto al fuego, neutralidad militar y control de instalaciones estratégicas, pero ninguno logró consenso. Además, la presión política externa —especialmente desde Washington— ha generado tensiones adicionales en la mesa de negociación.
Fuentes cercanas a las delegaciones confirmaron que nuevas rondas podrían organizarse en las próximas semanas, aunque sin garantías de resultados. Mientras tanto, el conflicto sigue siendo el más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.