Sergio Pérez vive uno de los momentos más reflexivos y determinantes de su carrera al iniciar su etapa con Cadillac en la Fórmula 1.
Sergio Pérez vive uno de los momentos más reflexivos y determinantes de su carrera al iniciar su etapa con Cadillac en la Fórmula 1. El piloto mexicano asumió que el camino no será sencillo en los primeros meses, pero dejó claro que su regreso está impulsado por la ambición y no por la despedida.
Mientras Cadillac acelera su preparación técnica en Europa, Checo trabaja desde México en su acondicionamiento físico, compromisos comerciales y en la consolidación de un entorno personal más cercano, con mayor presencia de su familia en las pistas. Esta nueva visión, según el propio piloto, le permite disfrutar más el presente sin perder el enfoque competitivo.
“Llevo 14 años en la Fórmula 1 y he aprendido bastante. Un equipo nuevo es la mejor manera de transmitir esa experiencia”, señaló Pérez, quien destacó que la escudería cuenta con personal experimentado y una estructura pensada para crecer de forma sostenida.
Más allá de los retos técnicos y de las dudas externas, Checo fue claro sobre su mentalidad: “Regresar no significa pasearme los domingos”. Con un contrato de dos temporadas y un liderazgo cada vez más marcado dentro del equipo, el mexicano busca que Cadillac avance carrera tras carrera y siente que, desde el ambiente interno, ya se han dado pasos importantes en comparación con etapas anteriores de su trayectoria.